Muchas veces,
un momento de inspiración o de reflexión, la oportunidad de una convocatoria, o
una propuesta de un amigo para hacer un negocio, da nacimiento a una idea de
emprendimiento, y con ella la ilusión, la pasión y la decisión en el
emprendedor o par de emprendedores para llevarla a cabo. Probablemente esos
instantes emotivos cargan sus mentes de convicción para destinar todos sus
esfuerzos en hacer de esa idea una empresa, bastan unos segundos más para
imaginarse el éxito de la misma, y tal vez de allí surge también, casi inmediatamente,
un apego afectivo por la idea, y tenemos así una iniciativa emprendedora: con
la idea al centro.
Pocas veces
este emprendedor o par de emprendedores, realmente hacen conciencia acerca de
un punto básico, la posibilidad de que esa misma idea ha surgido antes, en el
mismo momento o surgirá después en otras mentes creativas que han tenido ese
mismo chispazo, y que lo único que realmente hará la diferencia, no es la
calidad de la idea o lo “secreta” de la misma, se trata de quién pasa del dicho
al hecho, es decir, por más diferente, buena, revolucionaria que sea la idea
por sí misma no vale nada, tendrá valor el día que en interacción con sus clientes
o usuarios genere valor, por resolver un problema, satisfacer una necesidad,
cambiar paradigmas del mercado, el día en que otra persona la encuentre
valiosa! Entonces aquí tal vez un punto a tener en cuenta es que las
iniciativas emprendedoras: las personas al centro.Y es que con emprendimientos en los cuales las personas están al centro, más que proteger la idea y conformar un equipo buscando quiénes puedan hacerla realidad, o peor aún como completar el mínimo de integrantes solicitados por la convocatoria, tendremos personas con propósitos, que buscarán quiénes compartan esos propósitos tendrán así un compromiso natural con el equipo, generalmente los propósitos a los que estamos acostumbrados implican mejorar una industria, o un momento del día de las personas, pero tal vez lleguemos al punto de tener como propósito mejorar la realidad de nuestro país.
En todo caso
cuando las personas, y sus propósitos, vienen al centro, el equipo emprendedor
estará más sensible a entender a las personas involucradas con esa mejora que
quieren lograr, personas que por tratarse de emprendimientos, serán un día sus
clientes y/o usuarios, esa sensibilidad permitirá que el equipo comprenda cómo
generar valor, allí vendrán las ideas, probablemente más de una, y sólo la
tenacidad, pasión y compromiso del equipo emprendedor para aprender cómo
generar valor, hará la diferencia para que un día sea un equipo de empresarios.